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SAN MIGUEL GARICOITS UN APÓSTOL DEL AMOR DE DIOS
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UN JOVEN CLÉRIGO QUE PROMETETanto en el seminario menor de Aire-sur-Adour como en el seminario mayor de Dax, impresionó positivamente no sólo por sus resultados escolares sino también por su piedad, lo que le valió ser comparado a San Luis Gonzaga. No ha terminado aún sus estudios que Don Claverie lo llama para que lo ayude en el seminario menor de Laresorre. Pronto se convirtió en el docente preferido por los alumnos, tanto en clase como en el patio. Se ordenó sacerdote el 20 de diciembre de 1823, en la catedral de Bayona, por Mons. D’Astros. Nombrado en Cambo, conquista el corazón de los parroquianos, al mismo tiempo que propaga la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Progresivamente coloca al Sagrado Corazón en el centro de su vida y de su espiritualidad. Al cabo de dos años, don Garicoits cambia su cargo de vicario por el de profesor en Betharram. En 1825, el seminario está en un estado deplorable. Mons. D’Astros, que había encarado establecer en Betharram un grupo de misioneros, ha encontrado en Miguel Garicoits, más que un agente de cambio, un visionario. Muy cerca de ahí, ha conocido a Elisabeth Bichier des Ages y a las Hijas de la Cruz fundadas por ella. El encuentro es decisivo. A través del despojo y de la entrega de esta nueva comunidad, descubre la vida religiosa. Al mismo tiempo, el director del seminario es testigo del desconcierto de la jerarquía, frente al dejar hacer y a la disciplina de algunos clérigos. Toma su decisión: “formaré sacerdotes que, por su obediencia, consolarán el corazón de sus obispos”. |
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LOS PADRES DEL SAGRADO CORAZÓNDesde el principio, Miguel Garicoits tuvo en mente fundar una Orden de religiosos propiamente dicha (con votos y un superior elegido). Sueña con un “cuerpo de soldados” de Cristo, siempre dispuestos a responder al llamado de la Iglesia. En 1832, después de un retiro de 30 días con los jesuitas, le hace abrazar la voluntad de Dios, resumida por el P. Le Blanc, su director espiritual: “Dios quiere que sea más que un jesuita; siga su primera inspiración, que creo que le viene del cielo, y será el Padre de una Familia que será hermana de la nuestra...” De vuelta a Betharram, Miguel se arrodilla delante del Santísimo; sale confirmado en el proyecto que le ocupará por el resto de sus días. Las dificultades no faltarán: “¡Qué difícil es hacer nacer una Congregación!”, exclamaba de vuelta de una visita a Bayona” , las gracias tampoco. Los betharramitas, reagrupados en 1835, toman el nombre de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús en 1841. El Padre Garicoits dirige su pequeña familia a través de la palabra y el ejemplo. Propone a sus compañeros vivir según las reglas jesuitas y el espíritu de san Ignacio. Lanza su pequeña sociedad en la aventura de ultramar, enviando a los primeros Betharramitas a Argentina. Acompaña a las religiosas de la diócesis, empezando por las Hijas de la Cruz de Igón. Da conferencias semanales y anima los retiros de sus religiosos; tiene el cuidado de que cada uno, educador, misionero, pastor, trabajador manual, reciba la preparación apropiada para su ministerio. En comunidad, está cerca de los Hermanos; en la sociedad, está atento a todas las necesidades humanas. |
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SAN MIGUEL DE BETHARRAM Y DE TODAS PARTESEn 1853, es víctima de un ataque. “No tengan miedo - dice a quienes su parálisis parcial inquieta - seguiremos todo el tiempo que Dios permita.” Un día de la Ascensión, Miguel alcanzó el cielo que un día, niño aún, trató de alcanzar escalando las montañas una tras otra. El día 14 de mayo de 1863, hacia las 3 de la mañana, muere sin ver su obra terminada. Habrá que esperar 14 años para que su sueño se realice. Las Constituciones de la Congregación de Betharram son aprobadas por el Papa León XIII. Fue beatificado el 10 de mayo de 1923 y canonizado veinticuatro años después. Hoy, el espíritu de San Miguel, el “Aquí estoy, para hacer tu voluntad”, está vivo y activo en los diferentes países del mundo. Es el mismo impulso que los empuja a responder al llamado de los obispos, particularmente allí en donde nadie quiere comprometerse. En pos de nuestro Padre San Miguel Garicoits, tratamos de dar compartir la felicidad que nos embarga. Nos ponemos en manos de Dios y en su Providencia para continuar la misión del Sagrado Corazón con la misma convicción que nuestro fundador, queremos “ver en Dios al Autor y al Guardián de nuestra Sociedad; la gobernará y la protegerá”. Como cristianos y miembros de una misma familia religiosa, nos esforzamos por responder al amor de Dios en nuestros ministerios de cada día, diciendo: ¡Siempre adelante! John Chan KUNU, s.c.j. |
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SAN MIGUEL GARICOITS / CRONOLOGÍA
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SU ORACIÓN¡Cuánto me has amado! ¡Dios mío! ¡Cuánto has hecho para que yo te ame! ¡Cuánto has deseado y sigues deseando que yo te ame! ¡Aquí estoy, Dios mío, aquí estoy! Mi corazón está dispuesto. No me niego a nada que pueda probarte mi amor. ¿Qué quieres que haga? ¡Aquí estoy! - - - - - - De la experiencia de Jesucristo, Verbo Encarnado, a la vida de los corazones dispuestos a amar sin reserva, sin demora y sin volverse atrás. |























